Entre Tislit e Isli

De ruta camino del lago Isli, al fondo el lago Tislit. Estos lagos que aparecen en medio de tan inhóspito paisaje tienen, como no podia ser de otra manera, su explicación en la tradición popular bereber, que con mucho gusto os pongo a continuación. Espero que la leyenda os guste tanto como a mi.

Isli y Tislit, un amor prohibido

Imad Alí y Zina pertenecían a dos tribus distintas, Ait Azza y Ait Brahim descendientes de la gran tribu Ait Hadidu, dos tribus enemigas desde tiempos inmemoriales, tanto que las razones del conflicto ya se habian olvidado. Nadie recordaba como comenzó el odio que sin embargo no cesaba.

En las mesetas de Imilchil abundaban los manantiales que permitían a los pastores de ambas tribus beber y abrevar el ganado, pero ese año a causa de la sequía todos los manantiales se agotaron, excepto uno, el de Imilchil, y fue por ello que por primera vez las dos tribus decidieron darse una tregua temporal acordando que una de las tribus utilizaría el manantial por las mañanas mientras que la otra lo haría por las tardes. Y entonces fué cuando nació el amor entre dos corazones que se encontraban a escondidas.

Alí y Zina se veían todos los días, aunque tan solo unos minutos por miedo a que les sorprendieran juntos.
A medida que el tiempo pasaba su amor se hacía más sólido, profundo y tierno, pero urgía tomar una decisión, asi que finalmente decidieron confesar a sus familias, cada uno por su lado, su deseo de unirse y quedaron en reencontrarse de nuevo al día siguiente.

Lamentablemente fué imposible destruir ese muro hecho de incomprensión y odio. Nunca llegaron a convencer a sus tribus quienes veían en su unión una traición que les llevaría hacia una alianza con sus enemigos. Todos sus esfuerzos fueron en vano.

Al día siguiente cuando Alí y Zina se reencontraron sobraron las palabras, su destino estaba escrito en sus ojos hinchados de lágrimas. No se hablaron, tan solo se cogieron de las manos y se miraron con avidez sabiendo que sería su último encuentro. Su separación fue desgarradora.

Habiendo decidido no volver a vivir con las personas que fueron la causa de su tristeza se adentraron en el bosque para llorar sin testigos separándose uno de otro varios kilómetros hasta que se encontraron en una hondonada. Por los azares del destino ambos se sentaron simultáneamente sobre sendas piedras y reviviendo los maravillosos y cortos momentos que habían pasado juntos se dejaron llevar por sus penas y las lágrimas comenzaron a aflorar con una fuerza irresistible.

Fué como si dos fuentes surgiesen de sus ojos, nadie asistió a tal diluvio de lágrimas, pero en pocas horas sus babuchas estuvieron rodeadas por grandes charcos que crecían sin parar. Cuando amaneció, sus gentes los echaron en falta y preocupados por su ausencia salieron a buscarlos. Cuando los encontraron, cada uno en su pequeño valle, el agua de sus lágrimas ya alcanzaba sus cabezas y ninguno podía acercarse, pues no sabían nadar. Sus familias les llamaban pero ellos tan sólo respondían con más y más lágrimas. El nivel del agua subió tanto que les cubrió y no se les volvió a ver nunca más.

Así dos hermosos lagos se formaron no lejos de Imilchil que dan vida a tan desértica zona. Aún conservan sus nombres amazigh: “Isli” que es el lago más grande y significa “el novio” y “Tislit”, la novia.

Dicen que sus muertes llevaron a muchos clanes bereberes a terminar con sus escaramuzas y permitir los noviazgos entre diferentes tribus.

La leyenda la he adaptado de la traducción que ha publicado Imad en facebook.

7 pensamientos en “Entre Tislit e Isli”

  1. Pingback: Bitacoras.com
    1. Well, the place is great but we weren’t alone at all. Even looking a desert place, stay quiet five minutes and someone will appear asking you a dirham or anything else. 😉

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